jueves, 23 de marzo de 2017

13ª PARADA: REMORDIMIENTO

DIARIO DE VIAJE

VIAJE 13: REMORDIMIENTO  

Nada más subir al tren empezamos a oír una voz en nuestra cabeza recordándonos que el cervatillo está solo en el bosque y no hemos hecho nada para ayudarlo. 
El paisaje se vuelve gris y empieza a soplar un fuerte viento que nos susurra constantemente que debíamos haber ayudado al pequeño ciervo. Nos tapamos los oídos intentando deshacernos del mensaje del viento, pero no es posible, ha entrado en nuestra mente. 
Nos adentramos en un espeso bosque donde todo parece susurrarnos. Vemos las plantas y los árboles como nos hablan, susurran, gritan... y nos insisten en la indefensa criatura que hemos dejado a su suerte, que no hemos socorrido y nos atormenta sin cesar.
Este pensamiento no nos abandona y empieza a consumirnos.

Una compungida voz anuncia nuestra llegada a: Remordimiento.

El remordimiento de Orestes de William Adolphe Bouguerau decora esta estación mientras suena por megafonía Cinema on fire de la película Cinema Paradiso del compositor Ennio Morricone.




















 Hemos seguido la misma secuenciación que en las anteriores emociones y en la tertulia mis compañeros de viaje han explicado en qué ocasiones han sentido remordimiento:
al abrir la puerta a un desconocido, al no defender a alguien cuando lo estaban criticando delante de mí, comer chuches escondido... alguno manifestó que nunca ha sentido remordimiento.

Nos vemos en la siguiente estación: Culpa

lunes, 27 de febrero de 2017

12ª PARADA: COMPASIÓN

DIARIO DE VIAJE

 VIAJE 12: COMPASIÓN

Subimos al tren totalmente abatidos y anímicamente destrozados.
El paisaje sigue gris, las plantas aparecen decaídas. Atravesamos un tupido pasadizo de sauces llorones. Con sus ramas parecen acariciarnos buscando nuestro consuelo. Sentimos su cercanía, su abrazo y eso nos reconforta.
Vemos a través de este apenado bosque un cervatillo que parece solo y asustado. Hemos dejado de mirarnos a nosotros, para empezar a sentir piedad de la pobre e indefensa criaturita que acabamos de ver. Su aflicción la hacemos nuestra y sentimos un profundo pesar.

Una lastimera voz nos anuncia nuestra llegada a: Compasión.
El hijo pródigo de Murillo decora la estación y love remembered suena durante nuestra estancia.



Seguimos la misma secuenciación que en las anteriores.

1. Describo el viaje para que vayan entrando en situación.
2. Leo la definición de la emoción que aparece en el Emocionario.
3. Abrimos una tertulia para hablar cuando sienten esa emoción.
4. Observamos el cuadro y analizamos el color, la composición, las figuras protagonistas...
5. Cierran los ojos y mientras escuchan love remembered  imaginan que les causa compasión.
6. Dibujan en la ficha lo que han imaginado escuchando la música de fondo.

En la tertulia han hablado abiertamente de las situaciones que les producen compasión:
-Cuando mi hermana está enferma.
-Por mi compañera que lo está pasando mal porque van a operar a su abuela.
-Por cualquiera que sufra.
-Por mi abuelo cuando lo veo sufrir en la carrera de bicis.
-Cuando mi amiga está enferma.
-Por cualquier animal indefenso.

Nos vemos en la próxima estación: Remordimiento.

martes, 31 de enero de 2017

11ª PARADA: TRISTEZA

DIARIO DE VIAJE

11ª PARADA:TRISTEZA

Subimos llenos de energía y vitalidad al tren. A pocos segundos de nuestra marcha el cielo empieza a cubrirse de grandes nubarrones grises, tapando cualquier resquicio azul que recordara a Alegría.
Las nubes cada vez más negras y más compactas convierten el paisaje en un lugar de tonalidades grises.
Pronto rompe a llover amargamente, sin consuelo. Es una lluvia intensa, una espesa cortina de agua apenas deja ver el apagado paisaje.
Una gran llanura peinada por innumerables torrentes y ríos se extiende tras el tupido velo de lluvia. Sauces llorones, campanillas, flores colgantes... toda la vegetación mira hacia la tierra, está decaída, la intensidad de la lluvia no la deja levantarse.
Una gran pena nos invade. Mi corazón está encogido y siento un doloroso nudo en la garganta que no me deja respirar. Mis compañeros de viaje no levantan la cabeza del suelo y ríos salados comienzan a recorrer sus mejillas. Estamos todos sumidos en un profundo y silencioso llanto.

 Una apenada y afligida voz anuncia que hemos llegado a: Tristeza.

Dos cuadros nos reciben en esta esta estación: Mujer que llora de Pablo Picasso y Hombre sentado de Vincent Van Gogh. El precioso concierto en Re menor de Marcello nos acompaña en nuestros recuerdos.






Seguimos la misma secuenciación que en las anteriores.

1. Describo el viaje para que vayan entrando en situación.
2. Leo la definición de la emoción que aparece en el Emocionario.
3. Abrimos una tertulia para hablar cuando sienten esa emoción.
4. Observamos el cuadro y analizamos el color, la composición, las figuras protagonistas...
5. Cierran los ojos y mientras escuchan   imaginan situaciones tristes.
6. Dibujan en la ficha lo que han imaginado escuchando la música de fondo.


Hemos abierto el turno de la tertulia y estas son algunas de las cosas que les entristecen: cuando mi prima se va, cuando nadie quiere jugar conmigo, cuando mi hermano llora, cuando recuerdo a mi bisabuelo, cuando recuerdo a mi padre, cuando pienso en mis mascotas...
Más de la mitad de la clase ha sido incapaz de dibujar, la tristeza no les ha dejado.

He aprovechado este momento tan doloroso para hacer dos ejercicios de mindfullness y ayudarles a que adquieran estrategias para poder sobrellevar mejor el dolor que puedan sentir ante las situaciones que les causan tristeza. 
Siguiendo con el libro Tranquilos y atentos como una rana, hemos practicado el ejercicio 6 "Primeros auxilios para sentimientos desagradables" y el ejercicio 7 "Un lugar seguro".
Después de estos ejercicios los llantos cesaron y parecía que ellos controlaban la tristeza, a diferencia del principio, donde la tristeza los había dominado.

Nos vemos en la siguiente parada: Compasión.


viernes, 13 de enero de 2017

10ª PARADA: ALEGRÍA

DIARIO DE VIAJE

10ª PARADA: ALEGRÍA

Salimos muy contentos de Felicidad. 
El nuevo paisaje parece sacado de un cuento. Los árboles son piruletas retorcidas, rojas y blancas con troncos de regaliz.
A lo lejos se divisan unas montañas de distintos chocolates: blanco, con leche, puro... Un divertido remolino de viento nos trae su delicioso aroma.
El tren sigue su camino con ritmo vivo y desenfadado. Viajando a nuestro lado nos acompaña un chispeante río de purpurina.
De los laterales de nuestros asientos salen unas bolsitas con burbujitas rojas; las introducimos en nuestra boca y empiezan a estallar haciéndonos cosquillas en la lengua y emitiendo pequeños chasquidos que nos hacen reír a carcajadas.
Empieza a llover confeti de colores brillantes metalizados y un arcoiris de serpentinas nos señala el camino hacia la nueva estación.

Una risueña voz nos da la bienvenida a: Alegría.
Decora la estación el cuadro Niños corriendo por la playa de Joaquín Sorolla y suena La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez.


Seguimos la misma secuenciación que en las anteriores.

1. Describo el viaje para que vayan entrando en situación.
2. Leo la definición de la emoción que aparece en el Emocionario.
3. Abrimos una tertulia para hablar cuando sienten esa emoción.
4. Observamos el cuadro y analizamos el color, la composición, las figuras protagonistas...
5. Cierran los ojos y mientras escuchan La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez  imaginan situaciones alegres.
6. Dibujan en la ficha lo que han imaginado escuchando la música de fondo.

Esta vez, durante la descripción del trayecto del tren, no han parado de emitir interjecciones de asombro "¡ah!" "¡oh!"y también se les ha escapado alguna risa.
Han entrado de lleno en el mundo que les había preparado para recibir a "Alegría". Y una vez dentro se han dejado llevar por la música y sus emociones, recordando momentos alegres como cuando se reencuentran con un ser querido que llevan tiempo sin ver o reciben una buena noticia o les regalan aquello que más desean.

Nos vemos en la próxima parada: Tristeza.








APRENDER LAS TABLAS ES DIVERTIDO

En una entrada anterior os presenté las tablas en una tabla. Un recurso manipulativo para repasar las tablas.



Siguiendo con la búsqueda para hacer el aprendizaje de las tablas más divertido y menos monótono, he encontrado diferentes recursos.
A este mono tan gracioso le movemos las patitas a los dos números que pretendemos multiplicar y las manos indicarán cual es el resultado.



Con esta tabla han de girar los rodillos para comprobar la solución de la multiplicación.



Similar a los anteriores temenos este libro. Giran para multiplicar y al levantar la solapa tienen la respuesta correcta.

De arco tenemos unas llaves autocorrectivas por las que vamos cruzando un cordoncito y al girar la llave por el reverso comprobamos si el dibujo de nuestro cordón coincide con el que hay grabado en las llave.

Y este es sin duda el más divertido. Elegimos la tabla que queremos practicar y la ponemos al centro. A su alrededor colocamos las moscas con los diferentes resultados. Tiramos el dado, y el número resultante lo multiplicamos por el número de la tabla. Lanzamos el matamosca contra la mosca que pensamos tiene el resultado correcto. Una vez todos han elegido un número, giramos las moscas aplastadas para ver quien ha dado con la correcta. El primero que la haya acertado se hace con una mosca de madera. Gana aquel que consiga ocho moscas.
Con este juego prática y risas están aseguradas.



Si queremos que aprendan las tablas, sabemos que es necesario un trabajo de repetición y memorización. Si esto lo vamos cambiando y disfrazando con distintos recursos, estarán aprendiendo y repasando sin darse cuenta y sin ser conscientes de estar repitiendo lo mismo una y otra vez.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

9ª PARADA: FELICIDAD

DIARIO DE VIAJE

VIAJE 9: FELICIDAD

Abandonamos Serenidad para viajar a la siguiente estación.
El nuevo paisaje parece sonreirnos. Obsevamos las blancas y mullidas nubes y vemos que tienen ojitos entornados y bocas sonrientes. 
Atravesamos un verde valle lleno de flores multicolores. Las flores se balancean suavemente acariciadas por la brisa y un aroma sutilmente dulce a frambuesas entra por las ventanillas. Entornamos los ojos y respiramos profundamente su fragancia. 
Mariposas de colores revolotean por el cielo dibujando espirales y círculos.

Miro las caritas de mis acompañantes y observo rostros calmados con tiernas sonrisas en sus ojos y labios ligeramente arqueados.

Una risueña voz anuncia nuestra llegada a: Felicidad.

El cuadro Felicidad de Abidin Dino y el concierto para oboe en sol menor de Albinoni nos reciben en esta estación.

Seguimos la misma secuenciación que en las anteriores emociones.

1. Describo el viaje para que vayan entrando en situación.
2. Leo la definición de la emoción que aparece en el Emocionario.
3. Abrimos una tertulia para hablar cuando sienten esa emoción.
4. Observamos el cuadro y analizamos el color, la composición y los personajes que aparecen.
5. Cierran los ojos y mientras escuchan El Allegro del concierto para oboe de Albinoni imaginan situaciones en las que se sienten felices.
6. Dibujan en la ficha lo que han imaginado escuchando la música de fondo.


¿Y cuándo son felices mis compañeros de viaje? unos en su cumpleaños, otros con sus amigos, cuando están con la familia, cuando viene Papá Noel...


Abandonamos Felicidad con la misma sonrisa que los personajes del cuadro y nos preparamos para la siguiente: Alegría.








domingo, 4 de diciembre de 2016

8ª PARADA: SERENIDAD

DIARIO DE VIAJE

VIAJE 8: SERENIDAD

Emprendemos el viaje hacia una nueva estación. El tren arranca tranquilo y avanzamos pausadamente por las vías.
El paisaje es muy llano, casi no hay montañas y las pocas que aparecen son de formas redondeadas y provocan un efecto ondulante, se asemejan más a unas olas que a unas montañas. Además, las tonalidades azules que están cubriendo todo el paisaje todavía acentúan más esta sensación. Turquesas, aguamarinas y ópalos azules cubren todo el suelo.
Al fondo parece que divisamos una gran masa de agua y los raíles nos conducen hacia allí, donde parecen desaparecer. El cielo azul cian se une con el color turquesa del mar y empezamos a navegar.
No se encucha el motor del tren, solo el moviemto de las aguas golpeando suavemente los vagones. Nos dejamos llevar, flotamos, parece que no nos movemos, pero poco a poco nos vamos acercando a la estación.
Está anocheciendo, es la hora azul, y una voz con tono calmado y sosegado anuncia nuestra llegada a: Serenidad.

El adagio de Albinoni y el cuadro Serenidad de Kagaya, nos dan la bienvenida.


Seguimos la misma secuenciación que en las anteriores.
1. Describo el viaje para que vayan entrando en situación.
2. Leo la definición de la emoción que aparece en el Emocionario.
3. Abrimos una tertulia para hablar cuando sienten esa emoción.
4. Observamos el cuadro y analizamos el color, la composición, la figura protagonista...
5. Cierran los ojos y mientras escuchan la pieza musical imaginan situaciones en las que sienten alivio.
6. Dibujan en la ficha lo que han imaginado escuchando la música de fondo.

En la tertulia han explicado que sienten serenidad cuando van a dormir, cuando buscan un momento de soledad y silencio, cuando ven llover...

Al acabar la sesión de esta emoción, he aprovechado para introducirles en el mindfullness. El mindfullness es la aptitud de la mente de prestar atención a lo que hay, aquí y ahora, estando totalmente conscientes de cada momento que vivimos.

Para iniciarles en esta práctica he contado con el libro "Tranquilos y atentos como una rana" de Eline Snel. En él se explica de una manera muy sencilla, como ir introduciendo el mindfullness en sus vidas. Además viene acompañado de un CD para poder practicar algunos ejercicios.
Los resultados han demostrado que los niños que practican estos ejercicios duermen mejor, están más concentrados y serenos y se sienten más seguros.

Así que después de leer todo esto y más sobre el mindfullness decidí empezar a practicarlo en el aula con mis alumnos.
Hemos empezado con el primer ejercicio del CD, dura unos 12 minutos y es increíble observar como están todos quietos y atentos, siguiendo las indicaciones del CD.
Al finalizar la actividad les he preguntado como se sentían y su respuesta ha sido: raros, pero bien.

Me sorprendió lo de "raros", pero luego me detuve a pensar y me di cuenta de que nunca antes habían sentido una sensación similar, ya que durante el tiempo que ha durado el ejercicio han estado quietos, relajados, siendo conscientes en todo instante del momento en el que se encontraban. Normalmente esta situación no se da en su día a día, porque no paran de hacer, pensar, mirar... y cuando se detienen es para dormir.

Seguiremos practicando el mindfullness, por todo lo que les aportará y para que la sensación "raro" desaparezca, convirtiendo esta práctica en algo habitual en su día a día.

Os dejo los enlaces de los dos libros que he adquirido para empezar esta práctica.